Esperando Suresnes por Ignacio Paredero

Ignacio Paredero.

Ignacio Paredero

¿Qué fue Suresnes? No soy experto y, por edad, no estuve allí. No sabría decir que fue lo que consagró Suresnes en el inconsciente colectivo como ese congreso, el congreso que consagró un cambio, que apostó por la valentía y por la innovación, el congreso en el que los socialistas volvimos del exilio, el congreso que marco el renacimiento en color fuego de fénix del partido socialista, el congreso que marcó la renovación de la veterana sangre roja de Llopis a la roja sangre joven de Felipe González.

No. No se mucho de Suresnes pero sí se que simboliza: justo lo que necesitamos ahora.

Cambio. Suresnes supuso un cambio profundo, en un momento histórico de transición. Supuso un paso adelante valiente, el cuestionamiento de inercias muy asentadas y de estructuras muy fosilizadas. Cuando todo cambia a tu alrededor, si no cambias te quedas fuera. Suresnes avecinaba el cambio de régimen que venía con la muerte de Franco y posicionó al partido como un actor en ese cambio. Hoy, vamos ya tarde, pues todo ha cambiado: Europa constriñe las opciones e impone políticas, el descrédito de las instituciones políticas es absoluto, el peso de los medios digitales es cada vez mayor, el modelo productivo español ha fracasado, nuestro sistema impositivo se ha vuelto desigual y fallido, la crisis energética y ecológica están a la vuelta de la esquina y los mercados siguen imponiendo su ley a los estados. Todo ha cambiado. Repetir el modelo de siempre, con las estrategias de siempre, no va a funcionar. Fue necesario cambiar y ahora de nuevo es necesario el cambio.

Renovación. Los “sevillanos” ganaron e impulsaron una renovación interna muy fuerte. Se hicieron con los entresijos del poder del partido y lo cambiaron por dentro. El PSOE de entonces era un partido anquilosado, marginalizado, acostumbrado a su papel secundario, mas fuera que dentro de España. Un partido preso de la gente que quería seguir. En la actualidad, estas mismas inercias están presentes dentro del partido. La red de intereses cruzados y de aparatos territoriales que pretenden mantenerse es, sin duda, uno de los principales obstáculos para que el PSOE renazca. Y si bien no se puede cambiar todo, ni sería deseable hacerlo, sería un error mantener las inercias de siempre y no apostar por miradas más globales, transversales, diversas. En su momento fue necesario cambiar los que estaban dentro, fue necesaria la renovación, interna y externa. Ahora vuelve a tocar.

Juventud. La juventud está sobrevalorada. Ser joven no te hace tener ideas mejores, ni ser más coherente, democrático o representar mejor a la gente. Hay jóvenes de 20 años que repiten argumentarios, apuñalan, mienten, malmeten, obedecen y despliegan cinismo mejor que adultos de 45: el joven viejo es un clásico. Pero dicho esto hay que entender que las generaciones nuevas tienen preocupaciones diferentes y conectan y representan a los suyos con más facilidad, sobre todo cuando estamos viviendo una fractura muy fuerte entre una generación humillada, sin oportunidades, calificada de “nini”, sin trabajo, estabilidad o futuro, una generación digital y las generaciones anteriores. Son los jóvenes los que tienden a tener más capacidad de cambio, de innovación y, sí, de desobediencia a sus mayores. En Suresnes fue necesaria una nueva generación que supo leer el cambio social que se había producido y hoy sucede otra vez. Es necesario que los jóvenes y los no tan jóvenes tomen la palabra porque son ellas y ellos los que pueden leer mejor y arriesgar más.

Democracia. Suresnes supuso un paso adelante hacia la democracia en España. Por supuesto, estamos hablando de un avance para su época y un avance sobre todo el clave externa, pero un avance, sin lugar a dudas. Este símbolo es también imprescindible ahora, en una sociedad y una nueva generación que está demandando participación. Si en su momento la democracia estaba simbolizada por una nueva constitución, ahora tenemos en lo externo la revisión constitucional o proceso constituyente y en lo interno, la consagración de las primarias y la elección del secretario general de manera directa por la militancia. Otra de las asignaturas pendientes es la integración de los mejores, de la pluralidad, de la diversidad, desterrando la obediencia al líder frente a la innovación y el pensamiento creativo, pensamientos que prosperan cuando no hay miedo a disentir. Si queremos innovar, si queremos ser plurales, diversos y apostar por la creatividad, por la novedad, no tenemos que parecerlo, tenemos que serlo. Tanto entonces como ahora, la democracia es sinónimo de ilusión y participación. Ahora, toca más democracia a nivel interno.

Ilusión. El cambio, la renovación y la juventud que supuso Suresnes, conectando con la calle y con el sentir actualizado de la población, generó entre la militancia y entre la población, anhelo de un cambio similar en el país. El nuevo discurso y la imagen de coherencia entre el discurso y la acción política, la demanda y los hechos, generó credibilidad, esperanza de un cambio posible y por todo ello, ilusión. Fue esa ilusión en un proyecto de cambio social creíble adaptado al momento histórico lo que, años después, nos llevó a los 202 diputados. Transmitir ilusión con el cambio y la renovación fue positivo entonces y ahora es imprescindible. Ya vamos por detrás en la carrera frente a otros que ya han asumido esa bandera.

¿Que es lo que desearía ver en el próximo Congreso Extraordinario? Desearía ver Cambio, Renovación, Juventud, Democracia e Ilusión. Desearía ver otro Suresnes.

No creo que la unidad sin liderazgo sea lo que nos llevará a recuperar nuestro espacio. No creo en el prietas las filas, el refuerzo de las estructuras o la obediencia. No creo en el cambiarlo todo para mantenerlo todo igual.

Tenemos una oportunidad más, casi la última, si no es ya tarde. Tenemos una oportunidad para saber leer lo que se nos demanda: credibilidad, cambio, ilusión, esperanza, coherencia, renovación. Se nos grita ya que digamos lo que hacemos y que hagamos lo que decimos. Que hablemos en el idioma de la gente. Que cambiemos lo que haya que cambiar. Que nos enfrentemos a los poderosos. Que abandonemos todo aquello que nos ha hecho parecer lo que no somos. Que seamos esperanza e ilusión.

Tenemos una oportunidad más.

Estoy esperando Suresnes.

Ignacio Paredero es miembro de la OSPD

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Una respuesta a Esperando Suresnes por Ignacio Paredero

  1. Alfonso dijo:

    Muy bien y sobre todo, es verdad que hay muchos jóvenes que mienten, apuñalan, y son los clásicos de siempre, con la marrullería y los tic de sus maestros los mayores.
    Asumo lo que dices, pero estamos muy escaldado los veteranos militantes al ver un partido lleno de aprovechados pelotas, palmeros que son incapaces renovarse y hacer la menor auto-crítica y así nos va.
    Los socialistas hemos creído que el partido es nuestro y lo que es más, hasta se han apropiado de las instituciones.
    Ya decía Felipe en tiempos atrás en mitines: Los socialistas meteremos la pata pero nunca la mano y creo que hemos metido las dos cosas.

    Muy bien y a ser valiente.

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