Eurovisión 2014, un festival ¿de la canción o la política? por Miguel Ángel González

La representante austriaca Conchita Wurst.

La representante austriaca Conchita Wurst.

¡Sí, voy a hablar del Festival de Eurovisión! ¿Por que? Porque este año parece que se ha convertido en algo más que un festival de la canción y la política, irremediablemente, se ha colado en un evento que cada año atrae a más seguidores gracias al espectáculo que genera.

No he podido evitar escribir este post hoy para dar todo mi apoyo a la representante austriaca Conchita Wurst. Y es que este año hay una contra historia del festival: la LGTBfobia visible y declarada de algunos de los países que participan en tan magnífico evento. Cuando se supo que Austria había elegido a esta cantante, cuya capacidad ha quedado más que demostrada en este certamen (su actuación en la seguna semifinal fue memorable), en algunos países como Rusia o Bielorrusia comenzaron a hacer campaña contra la representante austriaca. ¿Por qué? Pues porque por lo visto (¡oh dios mío que viene el demoniodojo!) Conchita no es ella si no él. Así de simple.

Conchita Wurst es en realidad Thomas “Tom” Neuwirth que caracteriza artísticamente a la artista cantando la maravillosa canción Rise Like a phoenix. Es decir es un drag queen. Esto es lo que ha traído de cabeza a más de un país como los citados anteriormente. En primer lugar en Bielorrusia, en octubre del año pasado, el Ministerio de Información del citado país recibió una petición pidiendo a BTRC, la emisora estatal de Bielorrusia que eliminase la actuación de Wurst de su emisión de Eurovisión, en esta petición se alegaba que Eurovisión se convertiría “en un semillero de sodomía”. Dos meses después en Rusia se produjo una petición similar.

Por si no faltaba poco, el artista de Armenia, AramMp3 (que dicen que es uno de los favoritos para ganar el festival con su canción Not alone) arremetía contra Conchita Wurst diciendo lindezas como “no es normal, es inadecuado” y bromeaba diciendo que “con suerte, le ayudaremos a decidir si es una mujer o un hombre” en una entrevista que concedió para un periodista del país que le preguntó por la participación de Conchita en el festival.

La polémica ya estaba servida. Muchas personas nos preguntamos por qué la organización del Festival Europeo de la Canción permite la participación de países donde los derechos LGTB son vulnerados día sí, día también y la persecución y caza que están sufriendo las personas LGTB hacen que los activistas de estos países tengan que estar en la más absoluta clandestinidad por miedo a perder la propia vida.

De momento las pitadas que tuvieron que aguantar Rusia y Bielorrusia en las semifinales cuando se clasificaron fueron únicas, inéditas en un festival de Eurovisión, pues la realidad de ese festival es que, de los muchos seguidores que tiene, una gran mayoría somos personas LGTB y estamos hasta la coronilla (por decirlo sin herir sensibilidades) de las políticas antiLGTBs que realizan los citados países, ampliable a los muchos países (por no decir todos) del este de Europa. Las pitadas fueron justas y necesarias. Es hora de que los organizadores tomen cartas en el asunto y dejen de ignorar los continuos atropellos a los derechos de las personas LGTB en estos países y pensar que un serio correctivo haría que al menos se pensaran el agredir a participantes de otros países por el simple hecho de ser visibles. La UER (que es la Entidad Organizadora del Festival) tendría que tener claro que cosas puede o no permitir para que un país pueda participar en el certamen.

Armenia se libró porque por lo visto AramMp3 (asesorado por alguien con cabeza en su país) comenzó a suavizar y matizar sus declaraciones hacia Conchita y hasta tuvo un encuentro muy cordial con la cantante austriaca (con abrazo incluido) a modo de disculpa.

Hoy es la final de Eurovisión y por lo visto los más expertos del tema dicen que el ganador está en el aire, hay quienes incluso dicen que nuestra candidatura tiene opciones de ser una de las cinco primeras. Deseo que así sea porque nuestra candidata Ruth Lorenzo, a parte de ser una de las mejores voces que se han llevado al Festival, se ha ganado con su trabajo, dedicación y simpatía al público de Copenhague. Además de llevarse de calle a la gente en las redes sociales pues Ruth Lorenzo ha sido trending topic durante varios días desde el comienzo del certamen. Además, desde un principio, la murciana se posicionó al lado de Conchita Wurst e incluso cuando se han conocido en la capital danesa han tenido un flechazo artístico, de ahí que las dos cantantes se digan favoritas la una de la otra.

Esperemos que las dos tengan hoy un buen resultado en Eurovisión, las dos se lo merecen. Para mi estaría muy bien que ganara nuestro país (por algo soy de aquí) pero lo que más me gustaría es que en la votación tanto de Rusia como Biolorrusia dieran los doce puntos a Conchita Wurst, mi gran favorita. Pero lo que de verdad espero es que los organizadores no dejen pasar por alto las agresiones que ha sufrido la comunidad LGTB en las carnes de la representante austriaca y reflexionen el prohibir la participación de estos países en próximas ediciones.

No todo debería valer. Por encima de la audiencia están los derechos de las personas. En esto España, como uno de los países que más dinero aporta a la UER debería tomar cartas en el asunto pero con el gobierno que padecemos difícil lo veo.

PD: Wurst significa salchicha.

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