Inmigración: la respuesta socialista por Amin Arias Garabito

Amin Arias Garabito es Secretario de Movimientos Sociales del Distrito de Fuencarral PSM-PSOE, Miembro del Grupo Federal Afrosocialista y de la Sectorial de Participación y Diversidad del PSOE

Amin Arias Garabito

Las Islas Chafarinas se han convertido estos días en el gran símbolo de la indignidad; del ejercicio absoluto del poder que pasa por encima de la legalidad vigente sin respetar el Estado de Derecho; de la violación sin complejos de los derechos humanos más elementales; del avasallamiento de las personas sin importar que son seres vulnerables necesitados de protección; de la xenofobia de los que no llegan a comprender el drama humano que también padecen muchos de los suyos en estos momentos de crisis, y del racismo atroz que predican, practican y defienden siempre los del águila maquillada de gaviota.

Pensábamos que lo habíamos visto todo con las muertes provocadas en la playa de El Tarajal. ¡Pero nada más lejos de la realidad! Ni siquiera arrastrando la vergüenza por haber disparado pelotas de goma a personas indefensas que se encontraban nadando por salvar sus vidas, sin el más mínimo rubor por habernos mentido a todos desde el minuto cero, sin inmutarse siquiera tras justificar aquella acción a todas luces inhumana y cruel, fuera de toda legalidad y por la que todos los organismos internacionales han pedido explicaciones, ni siquiera por tales cosas son capaces de parar esta nueva cruzada contra los más débiles, contra los que quieren llegar a Europa en busca de un futuro que hace tiempo perdieron de vista en sus países de origen. Lugares aquellos con los que aún no hemos resarcido nuestras culpas por haberles diezmado durante quinientos años de expolio, por haberles arrancado a la fuerza a sus hijos para diseminarlos por el mundo, y después, en épocas más reciente, haber dividido sus territorios como si de un ejercicio geométrico se tratara, trazando líneas indiscriminadas por lugares que nos parecieron que eran por los que debían ir, sin contar con ellos, sin haberles respetado, sin haber hecho nada bueno por sus pueblos y como colofón, habiéndoles abandonado a su suerte. Ni entonces ni ahora que pretendemos cerrarles todas las puertas hemos sido buenos con el continente africano.

El Gobierno presidido por Mariano Rajoy difunde una alarma de invasión que no es para nada real. Los datos nos señalan que en 2013 sólo el 5% de los extranjeros que entraron en España lo hicieron a través de las vallas de Ceuta y Melilla. El Ministro del Interior Fernández Díaz parece tener un interés muy particular en que salgan imágenes de los “asaltos” a la valla y junto a su camarilla está especialmente interesado en crear una sensación de alarma social, generar opinión contraria a la inmigración entre los españoles y a su vez llamar la atención de la UE para que afloje la mano y le suelte la pasta.

España es puerta de Europa, pero no es cierto que soporte una carga migratoria exagerada como se nos pretende hacer creer. La presión real está en Grecia e Italia, países muy cercanos a lugares en conflicto y que reciben cantidad de refugiados que huyen de sus países en guerra. Así se lo ha hecho saber la UE a España, señalando que lo destinado a FRONTEX debiera ser ya suficiente.

Pero la política del PP es la de irrespetar todos los tratados internacionales y burlarse de las disposiciones europeas en materia de inmigración, asilo y refugio. Las “devoluciones en caliente” como la de los siete jóvenes de las islas Chafarinas que fueron entregados a Marruecos a pesar de que habían estado en territorio español varios días y habían solicitado asilo político, se repiten jornada tras jornada y al parecer no podemos hacer nada contra esa práctica, mientras el Gobierno da la callada por respuesta. Quieren convertir a España en “la policía de Europa” cuando en realidad la solución no pasa por cargar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de trabajo. Lo que hay que hacer es en origen, allá en esos lugares desde donde salen cada día esas personas, lugares a los que el afán de los recortes ha dejado prácticamente sin fondos para la Cooperación Internacional y la ayuda al Codesarrollo.

Los que nos gobiernan desde hace dos años y medio están marcando sus propias reglas del juego contraviniendo todos los acuerdos firmados con la UE en esa materia. Las peticiones de asilo son negadas sistemáticamente cuando no retrasadas de forma maliciosa, y estamos asistiendo a una connivencia inédita entre España y el Reino Alauí que está dispuesto a recibir a los inmigrantes que ya han pisado suelo europeo. A los ciudadanos nos gustaría saber a qué precio.

Y nos preguntamos ¿qué debemos hacer los socialistas frente a tanto despropósito? ¿Cuál es nuestro modelo de gestión de los flujos migratorios?

Nuestra vía siempre ha sido la de la defensa de los derechos humanos. No es baladí que durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se haya dado dignidad a 700.000 personas y a sus familias que estaban siendo explotadas por un sistema que se aprovechaba de su trabajo pero no les reconocía derechos ciudadanos. A la contra tenemos a la derecha que ha dictaminado, por poner sólo un ejemplo, que las personas en situación administrativa irregular no tienen derecho a la salud. La retirada de la tarjeta sanitaria es un crimen que ya se ha cobrado vidas y por las cuales aún no hay responsables.

La respuesta socialista la hemos dado en nuestro “Manifiesto Hacia una Nueva Europa”, en el que recogemos los que consideramos son puntos irrenunciables de una política migratoria responsable. No sólo es hacer un efectivo control de las fronteras, sino que es necesario garantizar los derechos humanos de todas las personas que entran en nuestro territorio, impidiendo que se repitan escenas como las que hemos vivido en los últimos meses de devoluciones ilegales sin seguir el debido procedimiento que marca la ley para las expulsiones.

El PSE ha dicho, tras una ferviente campaña del PSOE por consignar esos puntos en el decálogo del Manifiesto de Roma, que hay que evitar esas tragedias humanas y tenemos que transitar hacia una solidaridad real entre todos los Estados miembros que permita aplicar con justicia las políticas de inmigración y asilo. Propugna por la disposición de recursos suficientes para las políticas de integración y participación efectivas de los inmigrantes en la vida cotidiana de Europa. La ayuda a los países de origen es fundamental para que en unos años no se reproduzca el drama familiar y social que supone el tener que abandonar su tierra por no tener nada que llevarse a la boca. Y en esa lucha es imprescindible que se dedique un esfuerzo extra en combatir a las mafias que trafican con seres humanos, las que se están enriqueciendo a costa de la pobreza ajena.

Los socialistas europeos queremos una Unión de la diversidad, una Unión que proteja a todas y a todos por igual.

España es África. Es un país con parte de su territorio en aquel continente. No podemos dar la espalda a los que más necesitan. Nosotros también hemos estado necesitados en otros tiempos y volvemos a estarlo. Seamos solidarios. Luchemos por defender la libertad, la igualdad, la justicia social y los derechos para todas y todos y que al unísono podamos gritar “Bosa”, victoria, porque habremos ganado un mundo mejor.

Amin Arias Garabito es Secretario de Movimientos Sociales del Distrito de Fuencarral PSM-PSOE, Miembro del Grupo Federal Afrosocialista y de la Sectorial de Participación y Diversidad del PSOE.
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