¿Dónde vive usted? por Ignacio Paredero Huerta

Ignacio Paredero Huerta es miembro de la OSPD

Ignacio Paredero Huerta es miembro de la OSPD

¿Dónde vive usted? Esa fue la pregunta con la que golpeó Ada Colau a Alfonso Rojo durante uno de los ¿debates? que podemos ver cada sábado en la televisión. Es esta una pregunta inocente pero que hizo perder los papeles completamente a Alfonso Rojo, que respondió insultando a Colau con una de las armas habituales que el repertorio machista dedica a las mujeres que hablan: gorda. También podría haber sido “fea”, o “lesbiana”. En fin, una clásica delicia.

Analizar el insulto daría para rato, pero la pregunta y la reacción que provocó es más interesante. Alfonso Rojo y Francisco Marhuenda afirmaban en el programa que la crisis ya está superada, que estamos en la senda de la recuperación y que las cosas ya están mejor. Estas afirmaciones, que coinciden afortunadamente con los argumentarios del PP, defienden, basándose en cifras macroeconómicas, que la situación ya está mejorando. Pero, sorprendentemente, o quizá para fastidiar a Marhuenda y Rojo, la población no parece percibirlo así.

En sociología, los sociólogos pronto descubrimos que nuestras percepciones basadas en la información de nuestro círculo de amigos o familiares es muchas veces terriblemente inexacta. Si somos profesores universitarios, pensaremos que “todo el mundo” lee prensa y habla inglés. Si militamos en un partido político tenderemos a tener gente cerca de nuestra misma ideología. Si trabajamos en las instituciones, tenderemos a relacionarnos con personas presentes en las instituciones más que con gente de otro tipo. El intento de analizar la realidad encuestando a tu familia y conocidos a través del “método estadístico Garrido” es fútil. Nuestro entorno social esta sesgado, limitado por muchas variables, de clase, de género, de orientación sexual, de educación y los datos y la información que sacamos de ese entorno también.

Sí, la información y los discursos tienden a generarse y quedarse en zonas sociales pequeñas, en burbujas. Un ejemplo de estas burbujas es como la información y demandas de los más desfavorecidos, tiende a no llegar a las élites intelectuales y políticas de las que están muy alejadas simbólica y físicamente. De hecho, estas élites muchas veces hacen lo posible para aislarse deliberadamente de esas demandas que suponen cuestionar sus privilegios.

Un ejemplo de esto es la existencia del “Síndrome de la Moncloa”: cuando se llega al gobierno, una forma de sobrevivir, psicológicamente hablando, es aislarte de las críticas y rodearte exclusivamente de gente que alaba tu porte, tu gallardía, tu sabiduría, tu barba, como hace Marhuenda con nuestro presidente Mariano. Gracias a este mecanismo, te proteges pero, a la vez, te aíslas del mundo real, bloqueas las críticas y los datos que pudieran cuestionar que lo estás haciendo de puta madre. A largo plazo, este efecto, este síndrome, es mortal para el político, que vive de escuchar lo que dice la calle y trasladarlo a leyes.

De la misma forma, se sabe que los ricos buscan espacios exclusivos, buscan rodearse de gente como ellos para no ver en directo la pobreza y su privilegio. Por eso existe la primera clase, que apenas supone ventajas más allá de cuatro pijadas, pero, sobre todo, garantiza el no tener que ver a los pobres o de clase media, no tener que ver en directo la desigualdad de la que, en muchas ocasiones, son responsables directos los más pudientes. Es por eso que los ricos viven en barrios exclusivos, incluso cerrados o van en primera clase del AVE en vez de en autobús, o van en taxi en vez de en metro. Es por esa necesidad psicológica de no ver la desigualdad que generas, de no tener que tomar conciencia de tus privilegios, que determinadas clases se aíslan. Es por eso que la pregunta de Ada Colau, ese “¿Dónde vive usted?” dio en medio de la vajilla de porcelana.

¿Cómo se puede afirmar que la situación en España está mejor? Eso solo se puede hacer si vives allí donde las cosas nunca fueron mal y si te rodeas de gente que repite que Mariano todo lo hace bien. Solo si no ves en directo el sufrimiento, la pobreza, el dolor que han traído las leyes aprobadas por el PP, se puede afirmar que todo está mejorando.

¿Están las cosas mejorando para aquellos que viven cerca de Alfonso Rojo o para aquellos con los que habla Francisco Marhuenda? Es posible, no lo se. No vivo junto a ellos. Pero si se que en los últimos años hemos perdido múltiples derechos, laborales, a una educación y una sanidad de calidad y eso ha afectado a toda la población.

¿Dónde vives? Esa es la pregunta. ¿Dónde viven todos estos que dicen que todo está tan bien? La de Colau es sin duda la pregunta del año.

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5 respuestas a ¿Dónde vive usted? por Ignacio Paredero Huerta

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  2. Victor dijo:

    Artículos como este deberían llegar a los políticos. Para ver si de una vez por todas se enteran que viven en Espana.

  3. buhoman dijo:

    El dedo en la llaga. Efectivamente esa es la realidad de los Marluenda etc, pero desgraciadamente para el socialismo, hoy tocado de muerte, una de las causas es que un gran numero de dirigentes han cambiado de :Amigos,barrio y pareja. Posiblemente para poder presunir sin que les señalen con el dedo,sus amigos,sus vecinos y su pareja.
    ¿Que pensarian hoy los fundadores de esa gran Organizacion si vieran el comportamiento de esos personajes que han tirado por la borda todo el trabajo y sacrificio de tantos y tantos socialistas abnegados?.

  4. Perez de R. dijo:

    Algún día nos quitaremos estos absurdos tabús acerca del físico. Y es que si la mujer está gordita, pues lo está. Parece que el comentario sea una agresión física, por favor.
    En este programa se dicen autenticas barbaridades y se miente constantemente, pero aquí salta la chispa cuando alguien le llama “gordita”.
    Sociedad hipócrita de mierda, apaga y vámonos. Al final nos govierna la basura que merecemos…

  5. Monica Fernandez dijo:

    Muy acertado tu editorial y si fue el detonante la pregunta de Ada Colau. Soy argentina, o sea sobreviviente a crisis en 54 años de edad..una cada diez años contando desde q cumpli 14. En mi país Ada le hubiese preguntado…Vivis en un termo..?. El q usamos para mantener el agua del mate calentita. Alli vivieron varios presidentes y ministros q eran igualitos a los de aquí y ahora vive Cristina Kirchner. No recuerdo quien dijo “no se puede ser felíz entre infelices”, pero los periodistas aquí citados y varios más y el conjunto de la casta q nos gobierna parece desafiar esa frase y gozan de una felicidad enorme y una necedad q apabulla. He visto y pasado muchas cosas en Argentina, pero lo q me admira de España es la crueldad q hay para con la gente. Es un país muy cruel éste. Allá jamás en tantos sacudones económicos, el del corralito fue tremendo, pero jamás vi poner una familia en la calle con viejitos enfermos, con niños, impensanble si algún niño está enfermo o es discapacitado. No hay político o autoridad q se anime a firmar un desahucio si esa familia o eprsona no tiene donde vivir. Y aquí me he cansado de llorar viendo por tv desahucios q eran desgarros. Sacan mujeres, niños y personas mayores a la calle a empujones para cerrarles las puertas de la vivienda en la cara. Y para mantener esa vivienda vacía ya no meses…años..Esto es crueldad…de la buena. En muchas cosas mi país y España se parecen, en costumbres, comidas, pero en ésto no.

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